19 dic. 2014

TERCER ENCUENTRO de LECTURA de TRABAJOS PROPIOS

BASES
-El encuentro está destinado a aquellos escritores que alguna vez realizaron Talleres en el Instituto Cervantes de Tel Aviv

-Propósito:  continuar desarrollando un espacio de conocimiento, reencuentro, escucha e interacción, entre autores que escriben en español y residen en forma fija o temporaria en Israel

-Deberán escribir un RELATO BREVE  (extensión máxima 250 palabras - algo más que una página)  que comience como el cuento "El Pasajero" de Manuel Mujica Láinez:  "Esto sucedió un 31 de diciembre, aquél 31 de diciembre lluvioso y triste..."
Los autores podrán reemplazar las palabras "lluvioso" y "triste"  pero el resto del comienzo deberá ser idéntico.  Por ejemplo:   "Esto sucedió un 31 de diciembre, aquél 31 de diciembre cálido y atroz..."

-La obra deberá tener la estructura de un cuento:  comienzo, nudo, desenlace y por supuesto... un TITULO atrapante.

-Sugiero que utilicen un lenguaje preciso y que relaten una anécdota puntual y pequeña, que refleje o contenga un significado más universal.  Recuerden:  la magia no está en lo que se dice, sino en lo que no se dice, en lo que logren sugerir con una chispa...

-El día del encuentro, deberán traer CUATRO COPIAS IMPRESAS del cuento

-La incripción es gratuita.  Quien desee traer algo dulce... lo aplaudiremos!

-EXCLUYENTE: quién tenga intención de participar como ESCRITOR  (y no solo como oyente-votante)  me lo debe confirmar por mail privado ANTES del día 5 de enero.   Asimismo, necesito recibir el título del cuento HASTA el día 9 de enero.  (Esto es muy importante para la organización del encuentro, pues confeccionaremos planillas con el nombre del autor y su obra y las repartiremos para el voto del público).

-JURADO:  estará compuesto por la Directora del Instituto Cervantes en Israel -Carmen Alvarez-, por la Directora de Cultura del Instituto - Einat Talmón- y por cada uno de los presentes, que emitirá un voto del público.

-Todos los participantes recibirán un 10 % de descuento en la inscripción a un próximo Taller y el cuento más votado recibirá una BECA TOTAL.

-NOTA:  El encuentro NO ES abierto a todo el público.  Sólo podrán concurrir las personas que los autores inviten (amigos, familia)  o alumnos del Instituto Cervantes.

¡Los esperamos!

9 dic. 2014

El hombre que volvió de la muerte

Sábado a la mañana.  Apuro el desayuno, para llegar a tiempo a la cancha del Hapoel Tel Aviv, donde tengo un mediocampista de once años que si mete un gol me lo dedica y así transforma mi Shabat en una fiesta.

Suena el celular.  Hecho un vistazo a la pantalla y la retina me devuelve un número que no identifico.  ¿Contesto?  Miro el reloj.  Decido que si, mientras chequeo que no falten botines, tobilleras, agua...
-¿Quién habla? -pregunto en hebreo.

"El hombre que volvió de la muerte" me contesta alguien en un castellano bien porteño.  Sonrío y tardo unos segundos en reconocer la voz grave y ronca... porque cuando lo fui a ver, cuando lo visitamos en el Hospital... estaba prácticamente mudo y una traqueotomía le cerraba la garganta.

Ale Stein estaba del otro lado de la línea.  Bromeando, riendo, divirtiéndose con mi sorpresa.  Ale del Kibutz Barcaí, el de escritura arrabalera.  El que narra desde el corazón, casi al quiebre.  El que iba a venir al Encuentro de Lectura en el Cervantes pero la Muerte lo interceptó de sopetón y lo desvió... por un ratito, porque él se aferró a la Vida como una hiedra.  

Ale -que ese día no pudo llegar- pero me mandó su texto titulado "Mi muerte y la gloria".  Como si hubiera sabido que le haría "pito catalán" por un tiempo más y saldría glorioso de la afrenta.  Ale, el que escribió en este mismo blog, en el post Mi propio Aleph, uno de los "ALEPHS" mas emotivos que he leído.

Le transmití los saludos y la preocupación de todos y él les mandó su agradecimiento y emoción TOTALES por vuestra "buena vibra" durante estos meses difíciles.  Muy MUY pronto -prometió- estará sentadito entre nosotros en el Cervantes de Tel Aviv porque ya que sobrevivió... ahora tiene que contarla.

Qué se va a hacer, este sábado que pasó, mi futbolerito no metió ningún gol.  
Pero escuchar a Ale -con su voz tanguera y su ritmo de bandoneón- hizo que mi Shabat fuese una fiesta.

1 dic. 2014

Tip 47: "Ahora puedo contarlo"

Entré a la manicuría lívida de frío y todavía temblando.  Me había quedado a dormir en Jerusalem y me tocó volver de mañana, temprano, en un día gris como un mal amor y con esa lluviecita pertinaz que arruga el parabrisas todo el tiempo.

Violeta recién había abierto el local y no necesitó mas que un instante para leer en mi rostro que yo había atravesado una experiencia terrible.

-Sentate- casi ordenó, mientras se paraba de un salto para hacerme un té-.  Parece que venís del más allá.

-De ahí vengo- acoté.

Y me senté al abrigo del micro-clima tan cálido y apacible que Violeta sabía generar en el minúsculo recinto de la manicuría, sin ninguna intención de "hacerme las manos", sólo con la imperiosa necesidad de contar y encontrar alivio en ello.

-Anoche dicté una conferencia en Jerusalem y pernocté en lo de mi prima para no volver manejando entre la oscuridad, la lluvia, las curvas y el asfalto resbaladizo- conté.

Violeta aprobó la decisión con un gesto firme de cabeza.
-Esa ruta es una montaña rusa.

-Salí hoy a las 6.30, para evitarme el bardo a la entrada de Tel Aviv y tener tiempo de pasar por casa a cambiarme antes de ir al laburo- continué con tono trémulo, sin poder creer aún que estaba contenida y a salvo, narrando la anécdota de lo que había vivido-.  De repente, vi un cartel que alertaba con letras electrónicas en amarillo:  "Cuidado:  a 500 mts. niebla intensa".

Violeta se agarró la cabeza.  Y yo... tomé un sorbito de té para animarme a explicar como bordeé un abismo con patines en los pies y con los ojos vendados.

-No fue paulatino.  De repente, me encontré adentro de una nube espesa.  Sentís que te taparon los ojos de atrás y tenés que seguir por un camino que está en arreglo, corcovea entre cerros y no tiene banquina.  Fue pensar en todos y cada uno de mis seres queridos.  Fue imaginar un camión que me choca de atrás y creer a cada segundo que me estrello con un auto de adelante o vuelco hacia el borde del camino.  Fue abrir los ojos como pelotas de tenis y sin embargo, no distinguir ni siquiera el capot... Fue encender las balizas y las luces altas y...  conducir  rezando.

-¿¡Rezando, vos?!-  La tensión bajó y esbocé una sonrisa.

-Literalmente.  La oración parte de un miedo en el corazón y se te planta en la boca, es cosa de locos: "Shemá Israel, Adonai Eloheinu Adonai Ejad"- recité despacito.  Una y otra vez, Violeta... durante veinte malditos e interminables minutos, lo único que atiné a balbucear fue "Escucha Israel, Adonai es Nuestro Dios, Adonai es único". 
Y se hizo la luz.
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Queridos autores:  a veces vivimos (o imaginamos) situaciones puntuales muy específicas que son traumáticas en el momento, pero que -por suerte- ese trauma no dura en el tiempo y uno "vive para contarlo".  Son peripecias  que nos hacen pasar un momento muy feo, pero luego, al abrigo de familia y amigos, se convierten en la anécdota estrella de la reunión.
¿Quién aporta al blog la narración de una circunstancia tremenda vivida (real o ficcional... ¡eso no importa!) que tiempo después se convierte en anécdota?

15 nov. 2014

Violeta se presenta en público:

Encuentro Abierto
Tarde de té, masitas y...  una receta fabulosa:
¿Cómo crear historias apasionantes?
Miércoles 19 de Noviembre a las 17.00 hs.
en la Calle Klazner 3 - Raanana - Israel
Organiza:  WIZO  
(Organización Internacional de Mujeres Sionistas - Sede Raanana)
A no faltar... empieza el culebrón


9 nov. 2014

Tip 46: "In medias res"

Yo esperaba mi turno sin apuro, conversando animadamente con una psicóloga que estaba haciendo un doctorado en sociología, cuando se desató el escándalo en la manicuría.

Una mujer -a la que Violeta le estaba terminando de pintar las uñas- vio que otra clienta ingresaba al local y al reconocerla, los ojos se le saltaron de las órbitas y se le echó encima como poseída por el diablo, con salto felino y chillidos de papagayo herido.

En su atorado trayecto, desparramó esmaltes y acetona por doquier, se atascó con mi pierna echando al piso los anteojos de la psicóloga, tropezó peligrosamente con la palanganita de pedicuría y ahí nomás, las dos clientas se enredaron en una pelea con arañazos y arrancones de pelo, sin que ninguna de las tres espectadoras involuntarias (Violeta, la psicóloga y yo) entendiera qué estaba pasando ni cómo detener la batahola.

Para ayudar a mi consternada manicura -que quedó paralizada ante la vista de frasquitos y alicates que volaban por los aires- yo intervine elevando la voz e instándolas a continuar la reyerta fuera del local. Así, logré empujarlas hasta la vereda, donde la atacada empezó a correr, la otra la persiguió y las perdimos de vista cuando dieron vuelta la esquina.

Nos pusimos a ordenar la manicuría con signos de pregunta en la mirada y curiosidad de barrio chico.
-¿La conocés?  -le pregunté a Violeta.
Mi manicura negó con la cabeza y se encogió de hombros.
-Ni a ésta ni a la otra,  Es la primera vez que las veo en mi vida.
-Ya va a volver -observé-.  Dejó acá su cartera y el celular.

Efectivamente. Un momento después, la primera mujer llegó con el maquillage corrido por lágrimas de bronca y -demás está decir- las uñas recién pintadas todas estropeadas.  Se sentó en el banquito que había ocupado hasta que una fiera le brotó de las entrañas y mirándonos con infinita pena, se sintió obligada a esbozar una explicación:

-No vine a esta manicuría al azahar.  En esta cuadra se mudaron mi ex-esposo con su amante y... a esta hora aproximadamente, ella vuelve del trabajo- confesó con labio tembloroso y enjugándose los ojos-.  En realidad, la estaba esperando.  Pero se me escapó... -dijo frustrada-  ¡Qué rabia!   Justo entró a tu manicuría y se me escapó... -repitió-.

Violeta apeló a su tono práctico de mujer que transitó varias vidas y sentenció:
-Si un marido se quiere ir, hay que dejarlo ir.  Y al que tendrías que encarar es a él, no a la chiruza que se les cruzó en la vida.  Acto seguido, insinuó el único tipo de consuelo que podía ofrecer y se dispuso a arreglarle de nuevo la pintura corrida de las uñas, sin cobrarle ni un peso de más.

Un silencio denso y algo incómodo -solo interrumpido por los suspiros de congoja de la protagonista- invadió como una sombra la manicuría.  De pronto, la psicóloga con la que yo estuve hablando, se envalentonó y disparó un comentario que atravesó con el impacto de un rayo el aire enrarecido del local:
-Señora, no sé si ésto la consolará pero... el tema que elegí para la tesis de mi doctorado, es que el matrimonio no funciona mas.  Es un negocio, un acuerdo de conveniencias, una sociedad en la que dos quedan atados de por vida porque compraron una casa juntos y trajeron retoños al mundo. Pero cuántos, verdaderamente cuántos siguen juntos... porque lo desean?  No funciona más, señora, y...
-A mi me funcionaba de maravillas- interrumpió la mujer... y prorrumpió en llanto otra vez-. No saben qué historia de amor la nuestra, de película.  ¿Quieren escucharla?  El me salvó la vida varias veces y yo a él... ¡Eramos felices hasta que apareció esa cochina!  -y se preguntó a si misma-  ¿Quién me rescatará ahora, cada vez que esté en peligro?

La pregunta quedó flotando lastimosamente en el aire y la mujer, en forma involuntaria, al agarrar un tissue-  estropeó de nuevo el esmalte fresco de las uñas.  Eso la compungió aún mas y la llenó de furia.   -Si es necesario -profirió- ¡vendré aquí cada tarde a esperarla!

Violeta abrió grandes los ojos, nos miró como pidiendo consentimiento y acotó:
-¿Sabés qué?  Hoy no te cobro el servicio y -con el permiso de mis otras clientas, mientras nos contás tu historia de amor- te voy a pintar las uñas por tercera vez.
Pero esperala en la vereda.  Adentro de mi local... NUNCA MÁS.
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A veces, algún escándalo a gritos en el vecindario, una pelea entre amantes, un disturbio entre automovilistas o la revelacón de un desengaño amoroso, resultan disparadores  suficientemente atractivos como para interesar al lector y generarle el deseo de saber mas sobre los personajes. ¿Qué pasó? ¿Por qué llegaron a esa situación de violencia?  Ese comienzo furibundo "in medias res" (en el medio del problema)  suele ser efectivo y atrapa.  A partir de ahí... arranca la historia, vamos hacia atrás en el tiempo y contamos como se llegó a ese punto de disturbio y dolor.
A ver autores... ¿Quén aporta al blog una breve historia en la que el disparador, sea un escándalo a grito pelado?  ¿O un ejemplo de película o novela que comience así?

11 oct. 2014

Tip 45: El Arte inspira al Arte

Silencio.
La manicuría estaba desierta y Violeta sin ganas de conversar.  Intenté sacar conversación en tres ocasiones, pero me contestó con un monosílabo.  Entonces recorrí con la vista el armonioso y pequeño local, como tantas veces lo había hecho y me quedé enfrascada en mis pensamientos, con la vista fija en la pared de enfrente, pintada de una rosa pálido y tenue.

Minutos después, se me ocurrió la idea.  Llegó como una ráfaga, como un ciclón que me impulsó a moverme en el asiento con brusquedad, dando un respingo.  Violeta me miró por sobre los anteojos inquieta y molesta porque la uña que estaba pintando, quedó hecha un estropajo.

-Tengo una idea para esta pared que queda justo frente a la mirada de las clientas que atendés... y que se ven obligadas a mirarla fijo durante 30 minutos o más cada vez que vienen.

-Ni lo intentes -se atajó Violeta-.  Me costó mucho "pegarla" con el color, la pintaron tres veces. Primero quedó un rosa fuerte, casi fucsia, muy ordinario.  La segunda vez era clarito pero muy lila. Solo en el tercer intento, los pintores lograron el color que yo elegí en la paleta.  Es un tono tranquilizador -me miró amenazante-.  No lo cambio por nada ni por nadie en el mundo.

-Si, pero le falta algo... Una clienta no puede estar mirando durante 30 minutos "un tono tranquilizador".  Si no le hablás, si no tiene  algo para leer y si ya jugó con el teléfono ¿que tiene de malo mostrarle en tu espacio, en este ámbito que además de una manicuría es un nido de relax, algo más... inspirador?

-¿Inspirador? -Violeta sintió curiosidad pero no pudo evitar la sospecha que le producían a veces mis ocurrencias- ¿Qué, por ejemplo?  ¿Un cuadro?  ¿Un plasma para que miren películas?- sugirió.

-¡Nada que ver! -rechacé-.  Me refiero a algo verdaderamente original, que va a convertir tu manicuría en un lugar del que la gente hable, cuente, se asombre... es una idea genial, incluso te va a traer mas clientas y posiblemente una nota en el diario.

-¿Por una pared?  ¿De qué hablás?

-Te voy a traer unos marcadores gruesos que tengo, tipo para escribir "graffittis" y vos le pedís a cada clienta que -antes de irse, cuando el esmalte de uñas obviamente se le secó- que escriba en esta pared una frase que la conmueva.  Puede ser de un filósofo, o un aforismo, o un verso de un poema, o la frase memorable de una película,  Así, cada clienta dejará una huella en tu negocio, una señal que puede indicar o mover algo en otra persona.    

Violeta me miró dubitativa pero con interés. Aproveché para arremeter y convencerla.

-Imaginate si en lugar de estar media hora mirando una pared en blanco, una clienta "se enriquece" leyendo frases de los grandes de la historia, una reflexión de Aristóteles, un verso de Neruda o... -busqué un buen ejemplo- la universal réplica de Bogart en Casablanca...

-"Siempre nos quedará París"  -completó Violeta asintiendo con un muy leve subir y bajar de cabeza y mirando por primera vez la pared con otros ojos-.

Las dos sonreímos.

-¿Y no quedará un mamarracho? -titubeó-.

-Te aseguro que no: una pared puede ser mucho más que eso, Violeta.  Puede ser un muro inspirador, un motor o un impulso que te conduzca a ver una película o a conocer un autor.
Y -de última- si no te gusta... ¡harás que la pinten por cuarta vez!

Esta vez, Violeta no me escrutó con escepticismo y desdén, sino que me miró encantada.  
Esta vez, "compró" una de mis ideas locas con entusiasmo infantil y no quiso perder ni un segundo.

-La primera frase la escribís vos, ahora mismo, en cuanto se te seque el esmalte...  ¿que vas a poner?

-Tengo varias, dejame pensar.  La mayoría son de películas o canciones conocidas.  Hay una de Lincoln, que me gusta mucho y la tuve durante años pegada en un rincón de la mesita de luz:  "Casi todas las personas son tan felices como deciden serlo".  O la misteriosa frase que inspiró una novela de José Saramago... "Siempre acabamos llegando a donde nos esperan".  
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Las ideas en general, llegan de repente y nos quitan en cierto modo la paz, nos inquietan,  nos empujan a emprender algo o en nuestro caso particular, a sentarnos frente al ordenador y poner en palabras ese revuelo alocado que de pronto, nos empezó a quemar por dentro.

El arte es inspirador y a veces una idea para escribir, proviene justamente de otro ámbito artístico, de un cuadro, de una ópera, de una película que vimos o de un pensador que leímos y nos dejó "picando" un montón de cuestionamientos ¿Cuántas veces abrimos un libro y este comienza con una cita o frase  de otro autor"? 

A ver autores... ¿Quién aporta al blog una frase "inspiradora", que ilumine no solo la pared de la manicuría de Violeta, sino -tal vez- despierte también la musa de otros lectores-escritores?

29 sep. 2014

La Matacandelas y El Coleccionista de Años Nuevos

Tarde de lectura, brindis, manzana con miel, cafecito y excelentes escritos de autor en el Instituto Cervantes de Tel Aviv.  Cada participante leyó su cuento en voz alta y los presentes escucharon y evaluaron en base a lo aprendido.
¿Son visibles los personajes?  ¿Creíbles? ¿Es original la historia?  ¿El desenlace sorprende?

Al final, con dificultad  -porque todo lo leído tenía un nivel excelente- los presentes emitieron un "voto del público", un "feedback", una elección que ubicó a DOS trabajos en el podio de los que más conmovieron.  Y a nuestra querida Directora del Cervantes -Carmen Alvaréz- le tocó la ardua tarea de definir...

En primer lugar quedó "La Matacandelas" cuento de sugestivo título y alta intriga, que escribió Mariluz Rivera Sierra.   
En segundo lugar, la original historia de Vivian Schultz  "Italo, el coleccionista de años nuevos", que nos hizo despuntar aplausos y también sonrisas.

Hoy en el blog,  les regalo a Ustedes y a Violeta, las historias de Mariluz y Vivian.  Las encontrarán en la página principal, arriba a la derecha, en la ventana titulada "Cuentos de Otros Autores"

20 sep. 2014

Tip 44: Originalidad o "Que no se cumplan todos tus deseos"

Una psicóloga argentina, había llegado por primera vez a la manicuría prolija de Violeta en Ramat Gan.   Tenía un look estudiadamente desordenado, cabello enrulado, jeans rotos, anteojos lectores y otras características que le daban un aspecto filosófico-intelectual que molestó de entrada al espíritu práctico de mi manicura.
Las tres conversábamos de nimiedades en castellano, hasta que el esmalte nacarado de las uñas de la psicóloga se secó y ella pagó lo que debía.   Con el vuelto, recibió también un cálido deseo de Año Nuevo de Violeta:

-¡Shaná Tová Umetuká!  Y que se cumplan todos tus deseos. 

La clienta recibió el vuelto, se quitó los anteojos y mirando directo a los ojos de mi atónita manicura, respondió algo espantada:

-¡No, qué dice!  Espero que eso no pase...-.  Y antes de salir agregó con vehemencia, poniendo el acento en la palabra "NO":

-Que NO se cumplan todos sus deseos, señora... ¡Shaná Tová!

La psicóloga salió y los ojos de Violeta se desviaron hacia mí incrédulos y rabiosos. Ya estaba por empezar a despotricar, cuando la frené sin miramientos:

-¡Qué genial!  -me apuré a decir-.  Te acaba de desear que sigas viva... ¿no te diste cuenta? 

-No- los ojos de Violeta me miraban con real incomprensión.

Te deseó que no se frene el motor.  Que siempre haya una grieta que rellenar y una falta que completar y unas ansias  por calmar y una esperanza por concretar...  ¡Qué bueno es desear "que todavía nos queden deseos" -me embalé-. Que aún haya reencuentros por conciliar e inquietudes que nos empujen, que todavía algo nos encienda y nos genere las ganas de ir por más, que algo más nos inquiete y preocupe y nos mueva para adelante... ¡qué deseo genial!

Violeta me miró más apaciguada pero con un meneo de cabeza desconfiado y un poco despectivo.   Sin dar el brazo a torcer, fiel a su estilo, señaló hacia afuera y hacia mí alternadamente y soltó en tono asertivo, como para que no quede lugar a dudas:

-La psicóloga tilinga esa y vos... ¡son tal para cual!  A mí en estas fechas sagradas, en los diez días del Juicio y la Inscripción en el Libro de la Vida,  que nadie me venga con anhelos novedosos o cosas extrañas.    A mi decime "que se cumplan todos tus deseos" O NO ME DIGAS NADA- puntualizó.

Acto seguido,  se concentró en hacerme las manos y nos mantuvimos en completo silencio, cada una inmersa en sus propias reflexiones.

Y al salir,  como no quería pelearme con mi querida manicura en la víspera del 5775, le di una canastita de manzanas y miel, la rodeé con un abrazo de oso y con los ojos humedecidos pues, la bendije como ella prefería:
-¡Que se cumplan todos tus deseos, Violeta!  
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Queridos autores:  les deseo un año de pasión e inspiración, esos dos grandes alimentos del alma.
¿Quién aporta al blog un deseo u anécdota original para amenizar las fiestas?

10 sep. 2014

Gracias Gabo

Viernes  12  de  Setiembre de 2014,  a  las  11.00  hs. 
Teatro  Yad  Lebanim  de  Raanana (Israel)
"GRACIAS  GABO" 
Conferencia en Homenaje al Maestro, en el marco de la III  Feria del Libro en Español

¿Por qué podemos aprender de él, todo lo que un escritor necesita saber?


Este año, cuando Gabriel García Márquez se nos fue, el público de todos los rincones del planeta eligió despedirse de él posteando estas dos palabritas en diferentes idiomas:  "Gracias Gabo".
Ningún otro GRANDE de la literatura universal recibió al morir, tan sencilla y afectuosa muestra de gratitud popular.

¿Por qué esa necesidad de decirle GRACIAS a un escritor?  ¿Qué piensan autores?

3 sep. 2014

Tip 43: La gota que rebalsa el vaso

Violeta delineaba con minuciosidad de artista el contorno de una rosa en cada uña de una clienta algo snob, mientras la conversación entre las seis mujeres que se ajustaban en el minúsculo recinto de la manicuría- giraba en torno a recetas para la cena de Rosh Hashaná.  

De pronto, un comentario se impuso con autoridad sobre todos los demás.  Quedó flotando en el aire, generó un respetuoso silencio y se adjudicó el derecho de sobreponerse a la importancia del menú de las Fiestas Judías.

La clienta algo snob justamente, le había comentado a Violeta en tono bajo, pero suficientemente audible para todas:

-"Odio la cena de Rosh Hashaná".

La lapidaria frase generó curiosidad general, asombro en algún caso e insólita empatía en dos clientas, que asintiendo con un rictus de mal recuerdo, aseguraron "yo también", despertando aún mas asombro y curiosidad en el resto.
Violeta entonces -la única con autoridad suficiente como para dar la palabra en ese reinado- detectó una de esas situaciones tan femeninas que se dan en vestuarios o peluquerías, donde varias desconocidas comparten durante un rato intimidades como si se conocieran de toda la vida, y efectuó la pregunta disparadora:
-¿Qué pasó?

Esas palabras, fueron para la clienta snob como una tabla de surf hacia la catarsis y el desahogo.

"Sucedió antes de comer el tercer plato, después del guefilte fish con jrein y de los barénikes con cebollita. Lo recuerdo bien porque Amít -mi hijo que ya cumplió los quince-  tenía entonces nueve años y poca paciencia para las cenas tan largas.  Por eso, después de probar las bolas de pescado y devorar sin pausa dos platos de barénikes lamiendo la crema del plato, cruzó los brazos sobre el mantel y se durmió profundamente justo cuando llegaban las bandejas con carne y pollo.

Mi madre apoyó con orgullo la fuente de horno donde relucía su especialidad indiscutida, que la ubicaba en el podio de las mejores amas de casa judías:  un pastrami entero de color marrón-bordó brillando en su jugo, macerado durante días y cocinado al fuego lento de las verdaderas delicias.

Ese plato era la estrella de la noche, pero ese año... fue mas bien un meteoro.
La cuñada de mi madre -relató la clienta mientras observaba las diez rosas-miniaturas perfectas que Violeta terminó de dibujar- abalanzó su tenedor y pinchó un trozo del manjar más esperado del año. Al probar el primer bocado y masticando despacio con aires de evaluación, sentenció "en broma" -como jura hasta hoy día-  lo que sonó como una declaración de guerra:

-Está mas dura que otros años.

La respuesta de su marido -hermano dilecto de mi mamá- no se hizo esperar, recordó la clienta: "Ni aunque vivas mil años -retrucó- podrás cocinar una carne así de blanda".  A lo cual -herida en su honor de idishe mame- mi tía replicó asociando esa blandeces con la hombría de él y cinco minutos después, cada pariente tomó cartas en el asunto, injuriando, gritando a alarido pelado y sacando a luz los trastos mas sucios del bagaje familiar".

La clienta se puso de pie y yo me apuré a ocupar el banquito que dejó libre.  Mientras pagaba, haciendo malabares para que no se corra la pintura de las rosas, apuró el final:

"El griterío despertó a Amit y lo que vió, lo despabiló por completo: dos primas lloraban por pertenecer a esa tribu de cizañeros, la familia de mi hermano amenazaba con irse antes del postre y mi madre vociferaba que todos se habían "cagado" en su esfuerzo  por preparar esa cena festiva.  Yo intentaba aplacar la tormenta alabando al famoso pastrami  y rogándoles que no empezaráramos el año a los bifes cuando, en medio del barullo, se escuchó la voz clara de Amit, que preguntó con real curiosidad:
-¿¡Que pasó mientras dormía?!  
Eso provocó la hilaridad general y salvó un poco la noche -finalizó ya casi saliendo-.   Cada año repite la pregunta en el medio de la cena de Rosh Hashaná y hasta hoy día, todos nos miramos, sonreímos, evadimos el tema y nadie pero nadie, le ofrece una respuesta".

Violeta tomó una lima y mientras la emprendía con mis manos, descalificó la historia de la clienta snob -muy poca cosa para su espíritu de telenovela y su expectativa de policial barrial- y dio el pie para seguir con las recetas:
-¿Qué contó?  ¿Una rencilla entre cuñadas?  
Hubiera contado  la receta del  pastrami...

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En las películas y novelas dramáticas, las grandes crisis o peleas, las tremendas dicusiones o los divorcios, en general son causados por detonantes muy específicos, triviales, puntuales e incluso olvidables, que en otras circunstancias no hubieran generado mas que una leve incomodidad, pero en ese determinado contexto, eclosionan.  Son conocidos como "la gota que rebalsa el vaso" y actúan como metáfora de una situación explosiva contenida, que busca una grieta para detonar, desatando así el conflicto

En " El amor en los tiempos del cólera",  García Marquez describe con mágica pericia, el cotidiano avatar que casi  termina con el sólido matrimonio compuesto por el exitoso Dr. Juvenal Urbino y la expeditiva Fermina Daza.  "Olvidaste poner jabón en el baño" -dijo el Doctor una mañana-. Fermina lo negó rotundamente... ¿Ella, olvidar algo?  Durante meses, ninguno dio el brazo a torcer y años mas tarde, hijos y nietos aún evitaban recordar si efectivamente había o no... jabón en el baño.
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A ver, autores... ¿quién hace "click" en comentarios y aporta al blog una historia donde una gran debacle (familiar, social, escolar, barrial) comience con un mínimo incidente?

31 jul. 2014

Tip 42: Treguas

La conversación  en la manicuría de Violeta -en uno de estos días turbulentos que opacan el verano isralí- giraba en torno a la necesidad imperiosa, casi animal, de una tregua.   Una clienta, que había destrozado sus uñas mordiéndolas frente a la pantalla del televisor mientras miraba las noticias de esa guerra que se impuso como un tsunami sorpresivo y voraz, comentó algo que derivó la conversación hacia preocupaciones mas filósoficas y universales:
-Todo el año quiero huir de la rutina...  y hoy deseo volver a ella desesperadamente.

Lo expresó con tanta vehemencia y angustia, que generó un silencio inmediato entre las mujeres presentes. Es como si hubiera confesado, de pronto:  "Todo el año mi vida es una ciénaga... pero esta ronda de tensión y muerte es mucho mas intolerable aún".
Violeta, que en vano intentaba limar esas uñas devastadas por los nervios, elevó la vista de su tarea y la miró con pena.  Luego desvió su mirada hacia mi, como pidiendo aprobación, y entonces le soltó la verdad cruda, sin anestesias, señalando esos dedos deformes:

-No hay esmalte que pueda arreglar ésto... te estás haciendo daño-.  Y remató: -Esto no empezó con la guerra.  La que necesita una tregua sos vos.

La clienta se retiró como un ánima y cuando desapareció de la vista, el cotorreo recomenzó, se sucedieron los ejemplos y las anécdotas, cada mujer relató uno o mas paréntesis, treguas, parates, frenos, espacios, oasis, que la vida impone o que nos imponemos para tomar aire un ratito, para arribar al claro en el bosque, para dejar de ahogarnos, para retomar fuerzas o simplemente, para detenernos un momento a mirar una rosa o a escuchar con verdadera atención a un niño...  hasta la próxima sirena de alarma.
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Queridos autores:  en muchas historias y películas, los personajes comienzan siendo "perdedores" (sufrientes, tensos, angustiados, fracasantes) y de pronto logran dar vuelta esa situación y triunfar, enamorarse, sentirse mejor, salir del pozo y hacerle "pito catalán" a un destino de contratiempos.

En otras historias sin embargo, los personajes empiezan trastabillando en un camino pedregoso, aburrido y ruin, hasta que se topan -de pronto- con un atajo verde con frutos sabrosos... un oasis de felicidad y calma (por ejemplo, en la lograda novela de Mario Benedetti  "La Tregua").   Pero... en un lapso razonable pero corto, el atajo se termina y -cíclicamente- el personaje se enfrenta de vuelta con su realidad anterior, oscura, patética y rutinaria, desahuciada y sin sentido.

Quién aporta al blog un breve relato donde el personaje elegido... disfrute del efímero alivio de "una tregua" en su vida gris?

12 jul. 2014

Tip 41: Interrupciones

El pie izquierdo, metido dentro de la palanganita de agua tibia.
El derecho, estaba siendo pulido meticulosamente por las manos expertas de Violeta, que limó uñas, suavizó asperezas y lo masajeó con distintas capas de unguentos exfoliantes y cremas hidratantes, cual si yo fuera una gueisha del emperador (en lugar de una jardinera con ínfulas de escritora).  Una vela con aroma a sándalo perfumaba el pequeño recinto.  De fondo, sonaban como una caricia la voz y el piano del israelí Idan Raichel.  Cerré los ojos y vi su aspecto tan particular en "Sueños de Otros", el video de la canción que escuché tantas veces...  Lo vi con sus rastas y su vestuario holgado tipo beduino, arrastrando el paso como si barriera conflictos con su andar musical y dejando un manto de amistad en su huella.

Espié por el rabillo del ojo.  Violeta me estaba pintando la tercera uña del pie de un tono lila de verano. Entonces la escuchamos.   La sirena de alarma, con su ulular tan particular, que asciende y desciende.  La mente respondió de inmediato a las instrucciones de la Guardia Civil:  en Ramat Gan -periferia de Tel Aviv- hay 1 minuto 45 segundos para llegar a un lugar seguro.  Pero la modorra en la que estaba sumido mi cuerpo no hizo caso.
Mi manicura se incorporó de inmediato.
-Hay un refugio en el edificio de al lado- indicó con firmeza-  Bajemos ya.  Dos clientas que aguardaban su turno obedecieron sin discutir.  Violeta estaba por salir, cuando leyó en mi expresión de relajo que no tenía la mínima intención de levantarme y salir corriendo con un pie mojado y medio pie recién pintado.
Se detuvo en seco y giró hacia mí.
-Vos...-me apuntó con dedo amenazador-  vos seguro que estás entre el grupo de idiotas que mandan mensajitos de teléfono cuando manejan y contestan el celular en medio de la autopista ¿no?
No entendí adonde quería llegar pero me molestó lo que dijo.  

-¡Mentira!  Cuando manejo tengo silenciado el teléfono, qué me atacás...

-¿Entonces?  Esto es lo mismo.  La decisión cotidiana, el instante que puede cambiarlo todo para siempre.  ¿Contesto el celular? ¿Bajo al refugio?  ¿Vas a seguir pensando?  Nos quedan todavía 50 segundos... ¿Bajamos o seguimos discutiendo?

Mi manicura cruzó los brazos y se plantó firme enfrente de mi, los ojos verdes echando chispas y rizos entrecanos cayendo violentos sobre su frente.  La sirena me taladraba el oído, la conciencia y el corazón.  Me puse unas ojotas torpemente.

-¡Qué desastre, mirá! -señalé  mientras bajábamos a los apurones las escaleras del refugio del edificio vecino.  ¡Vas a tener que pintarme las tres de vuelta!  Se corrió el esmalte...
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Queridos autores:  a veces en los Talleres nos preguntamos ¿cómo desatar el conflicto en una historia?
Una forma efectiva, puede ser a través de la interrumpción de un momento pastoral.  Comenzamos describiendo o mostrando (si es una escena) un momento de mucha paz, armonía o felicidad, que abruptamente SE CORTA por una llamada, unos golpes, un grito... una sirena.  Ese CONTRASTE, desata el conflicto: ¿qué pasó, qué hacer? ¿Quién aporta al blog un lindo ejemplo?

8 jul. 2014

Tip 40: Pasiones

Violeta fumaba un cigarrillo en la entrada de la manicuría.  Fingiendo apuro, bajé del auto sin levantar la mirada y busqué las llaves de casa en la cartera con estudiada minuciosidad. Su voz me llegó desde atrás y atravesó mi nuca como una flecha:

-Gratis.  Si venís ahora te atiendo gratis.  

Giré ciento ochenta grados, la miré entornando los ojos y mi enojo se disipó en un instante, como cuando salimos de un tramo de niebla y divisamos por fin, otra vez, las líneas claras del camino.

-No sólo discutí con vos a causa del Mundial... -confesé al abrigo de ese espacio femenino tan íntimo que mezclaba el aroma de sahumerio con el conocido olor a acetona y esmaltes-. Violeta levantó la vista de mis uñas, irguió la espalda y clavó su mirada verde aceituna directo en mis ojos, intrigada.

-El domingo hubo una reunión de consorcio- proseguí.  Y todo empezó, cuando una vecina amarga levantó la mano y pidió incluir el tema "Ruidos Molestos" en el orden del día.  Vi con horror como la ronda de vecinos asentía lenta y acusadoramente, dirigiendo sus miradas hacia mí... hasta que uno abrió la boca y desató la catarata de quejas.
-¡Hay momentos en que todo el edificio tiembla! 
-¿Por qué gritan de pronto, como desaforados?
-¡Parecen una tribu de indígenas!
-Hay noches enteras en  las que mi mujer no puede dormir...
-Esta semana golpearon las paredes y se escucharon incluso alaridos
-Estamos preocupados -resumió un señor que hasta entonces me había parecido el único vecino coherente-
Y soltó la pregunta que toda esa chusma quería formular:  -¿Está pasando algo en el seno familiar...?

Sonreí y los miré con picardía, como si fuera obvio:
-Es por el Mundial... -empecé a decir- buscando consenso, suspiros de alivio o comprensión inmediata.  Pero me encontré con miradas de acero.  Entonces, me esforcé por ser mas explícita y dejé hablar a mi corazón:

-Los alaridos surgen irrefrenables de las gargantas durante las definiciones por penales... no importa de qué país... un momento así hace vibrar una montaña.  Los golpes en las paredes fueron cuando Costa Rica le perdió a Holanda después de dejar el alma! en la cancha  ¿cómo no patalear de bronca junto a esos hermanos latinos?  El llanto fue porque ¡le rompieron la espalda a Neymar!  El chico, ese indio iluminado, el semidiós brasuca... ¡no podrá jugar la semifinal! Las lágrimas mojaron todo Brasil como una inmensa catarata... ¿como frenarlas?
Y cuando el edificio tembló... (ahí tembló también mi voz)  cuando la Tierra se abrió y de ella surgió un pedestal con la figura de Messi elevándose desde las entrañas de la gloria... ¡fue por ese gol mágico en el minuto 91 que le dió la victoria a Argentina!  ¿Se puede silenciar la FELICIDAD pura? 

Violeta meneó la cabeza divertida, incrédula.
-¿Así les hablaste?  ¿Y cómo reaccionaron?

-No te imaginás:  demudados.  Sus comisuras de los labios estaban fijas en un rictus amargo y mi espontánea alocución no generó ninguna empatía, por el contrario: noté que los vecinos retrocedían casi imperceptiblemente un pasito hacia atrás, agrandando la rueda, como si yo fuera una insana de la que se quieren alejar.  Finalicé disculpándome suavemente, con un hilo de voz:  -Mañana a las once de la noche, Argentina juega la semifinal contra Holanda...  

Sonó como una amenaza.  Y el responsable del consorcio disparó en palabras lo que pensaban todos los demás:   

-Después de las once de la noche está prohibido HACER RUIDO.  Te vas a encontrar con la policía.

Los miré como a insectos.  Pensé explicarles que los polícias del móvil que recorre el barrio, conversan conmigo de fútbol cada mañana con la misma pasión y que apostaron cinco sueldos a que Argentina llegue a la final. Pero desistí:  las pasiones no se explican, Violeta:  se viven con el alma, el sexo, la garganta y el corazón.  O no se viven.

Mi manicura observó satisfecha mis uñas recién arregladitas y relucientes.  Y antes de darles la pintadita final, preguntó con su estilo práctico y realista, ese que tanto la diferencia de mí:  -Y mañana... ¿la Semifinal?  ¿Te vas a arriesgar a que te jodan en medio del...

-NO, está decidido.  La veremos en las pantallas gigantes de la playa. 
Y el próximo Mundial, te lo firmo:  o me mudo de edificio, o viajo a verlo a la Argentina...
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Queridos autores:  en una sociedad, una familia, un grupo de amigos o una pareja, las pasiones pueden ser contagiosas... o tornarse un fastidio.  Quién aporta al blog un pequeño episodio donde el protagonista sea... UNA PASIÓN?  

14 jun. 2014

Tip 39: Clímax o "Minuto de Gloria"

"Saltó como si tuviera resortes en los pies.  Su cabeza estaba posicionada mas alto que la de otros jugadores pero en el instante crucial, comprobó que no podría rozar la pelota porque la curvatura no había sido la suficiente y el balón caería casi dos metros mas adelante. Entonces, la decisión fue instintiva, animal: Van Persie impulsó su cuerpo en el aire, horizontalmente, como si el área fuese una piscina y dio un salto de nadador, de águila que se arroja en picada.  Logró rozar la pelota con el costado derecho del cráneo, desviándola hacia el arco enemigo en un ángulo tan preciso y sorpresivo, que descolocó al arquero mas famoso del mundo y provocó un rugido de euforia que sacudió el estadio.  ¡Si hasta me pareció ver -en el globo terráqueo que adorna mi biblioteca- que el contorno de Holanda latía y brillaba, era un corazón entre los demás países! Aterrizó en el pasto con  pecho, vientre y sonrisa de delfín.  Y cuando espió de reojo la hazaña, al arquero impotente y a la hinchada estridente, besó el pasto de la gloria de ese primer gol de Holanda en el mundial y supo que iban a hablar de él, que estaría en todos los titulares.  
Supo, que ese gol pasaría a la historia".

Terminé de contar con agitación y un entusiasmo que no logré contagiar a Violeta.  Mi manicura me miraba en silencio con impaciencia y un dejo de preocupación.

-¿Qué pasa?- reaccioné a la defensiva- ¿dije algo malo?

-¡Para nada!- su tono irónico-sarcástico no se hizo esperar-.  Solo estás relatando partidos de fútbol desde que entraste, tus uñas se secaron hace cinco minutos y yo esperando que liberes el banquito para poder seguir atendiendo a esta gente- indicó, mientras señalaba a dos señoras de aspecto muy "snob" que parecían venidas de otro barrio.

-¡Perdón!  -me levanté de un salto-  No había notado que entraron clientas, ya me voy... Anotame para el viernes próximo, please -solicité ya saliendo y expliqué, intentando quedar simpática:
-Antes del  partido "Argentina-Irán", es fun-da-men-tal que me pintes las uñas de celeste y blanco...
Violeta ni me miró y respondió con un anuncio terminante:
-No hay turnos hasta que termine el Mundial -informó sin siquiera abrir la agenda. Y se dedicó a hablar con la señora pituca, que empezó a contarle el origen de cada anillo que llevaba en sus dedos gastados.

Me alejé de la manicuría ofuscada y tomé una decisión:  No volvería a pisar jamás ese antro feminista y banal, donde se valoraba mucho más una receta de tarta para Shavuot... que un golazo de Van Persie.
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Queridos autores:  ¿quién aporta al blog la descripción de "un minuto de gloria" de un personaje? ¿Se animan a narrar el momento exacto en que toca el cielo con las manos, se siente el rey del universo y le guiña un ojo a las estrellas del firmamento?

11 jun. 2014

Tip 38: Si introduzco un objeto...

-Mi hermano llegó hace diez días de Buenos Aires y me trajo de regalo algo insólito- conté  apenas me senté en el banquillo "del sosiego", poniendo los pies en una palanganita con agua y ofreciendo mis manos de jardinera a Violeta, para que las transforme en las extremidades de una escritora digna.

Mi manicura me miró por sobre los anteojos reprobatoriamente y su flechazo crítico no se hizo esperar.
-NUNCA te gusta lo que te regalan.  Obsequiarte algo es una MALA IDEA, que se le ocurre a algún desubicado con pésimo gusto... ¿no?

Bajé la vista y sonreí, reconociendo que tenía razón:  Violeta ya parecía una integrante de mi familia y me criticaba como lo hacían ellos.  De todos modos, insistí.

-¡Se apareció con unas tijeras!  Flamantes, filosas y obviamente muy útiles pero ... ¿es lógico que un hermano que no ves hace un año te traiga de regalo unas tijeras?  Se lo comenté sin vueltas:

-Me acabo de mudar... ¡necesito tantas cosas!  ¿No podías traerme una bandeja o una hielera?  Un  mate, una alfombra ¡qué se yo!  una caja de té, individuales, unos parlantes copados, algún cuadrito con aires de tango...
Pero ni se mosqueó.

"Son tijeras increíbles... casi mágicas" -aseguró con un toque de misterio.  Y salió a correr por el parque Hayarkón hasta el Puerto de Tel Aviv, en malla, para desembocar en el mar, bañarse y volver corriendo hasta Ramat Gan.
Me quedé mirando las tijeras malhumorada y decidí no darles el honor de guardarlas en el cajón de la cocina reciclada de mi nueva casa -le confesé a Violeta-.  Las arrojé con desdén en mi bolsito-kit de jardinera que llevo para hacer las huertas orgánicas con los chicos en las escuelas y me olvidé del asunto hasta la mañana siguiente, cuando un grito estridente estremeció al colegio de Herzlia donde estaba trabajando.

Estrené las tijeras "mágicas" rescatando a Alón, un nene de segundo grado que se enredó en la trampa de un arbusto de frambuesas.  A partir de ahí, los tijeretazos precisos del regalo de mi hermano podaron ramas y raíces, transformaron remeras de invierno en musculosas de verano, forraron cuadernos, diseñaron maquetas, cortaron cables, pulieron astillas, emprolijaron flequillos, agujerearon macetas, abrieron latas imposibles, amenazaron a un borracho que se puso denso, transformaron una tarde de lluvia en una fiesta de "origami", reciclaron cajas de cartón... ¡¿entendés?  Comprobé que una buena tijera es lo mas útil que hay ¡imaginate en un guión de cine!   Puedo hacer que destruya evidencias, que recorte fotos comprometedoras, puede borre la barba de un sospechoso o defienda a la protagonista de un  asesino...

Violeta levantó la vista de mis uñas ahora emprolijadas y -sin mucha paciencia- me preguntó de qué color iba a pintarlas.
Con las primeras pinceladas del "rosadito claro" que elegí, aseguró, como al pasar:
-Nunca esperes que te compre un regalo.
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Queridos autores, al igual que los personajes de nuestros cuentos y guiones, si introducimos un objeto en nuestros relatos, éste TAMBIEN debe evolucionar.  ¿Quién aporta al blog una historia donde un objeto "evolucione" y modifique, haga reaccionar o cambie la actitud de un personaje?

2 jun. 2014

Tip 37: Miedos

-Me pasa justo en los días en que me siento mas feliz- confesó Violeta, en la intimidad de la manicuría que estaba desierta, café de por medio.  Mis uñas ya se habían secado, pero yo no tenía apuro ni intención de irme:  mi manicura-hermana-adoptiva en Israel estaba abriendo su corazón y eso no ocurría muy a menudo.  La mujer que casi siempre escuchaba cabizbaja y asintiendo, soltando comentarios monosilábicos mientras pulía manos de clientas con prolija rigurosidad, hoy hablaba con énfasis y mirándome a los ojos, como inquiriendo algo al destino, como buscando una respuesta ¿tal vez de mi?

-Es como una ráfaga pasajera -continuó-.  Como un viento que se levanta de pronto cuando estas en medio de un asado al aire libre y ves que empiezan a volar las servilletas, que se derrama todo el vino... Mirás al cielo y una nube amenaza con echarlo todo a perder... pero al final pasa de largo.

Violeta hizo una pausa.  Noté, que buscaba desesperadamente las palabras exactas para describir su sensación.
-Hoy me pasó de vuelta:  llegué contenta, después de un fin de semana fantástico.  Estuvieron mis hijos, el mas chico -que se libera dentro de un mes- y el mas grande, con mi nuera y los mellizos.  Abrí el local, miré la agenda... ¡bingo! todos los turnos asignados.  La primera que tenía anotada era esa viejita que adoro, Tikva, te conté, una sabia con ojos de aurora, una santa.  Y ví que la última eras vos... -me miró con ternura-.  No podía empezar la semana mejor.

Mi manicura estaba evidentemente movilizada e hizo una pausa, bajó la vista.  No me atreví a respirar.

-¿Te das cuenta?  Cuando siento que la vida es hermosa y que todo está en marcha... llega el miedo.  Me invade, me deja helada.  Ya no puedo disfrutar.  Miro el reloj, tensa... ¿donde estará el soldado?   Y los mellizos de tres años  ¿ya habrán llegado al jardín?  Escuché que hubo un accidente en la autopista...  Y mi marido, ese pan de Dios... cuando salí de casa seguía durmiendo  ¿No es raro?  ¿Y si no se despertó?-

Entiendo lo que siente.  Ese  fantasma inasible, la posibilidad de que todo se hunda en un instante, repentina e irremediablemente.  "La insoportable levedad del ser"  -lo tituló Kundera-.  ¿Qué pasa si una de las piezas del pequeño engranaje que uno lubrica día a día se cae, se rompe, se pierde para siempre?

Ahora Violeta me mira sin ver, totalmente metida en su propio cuento de terror.  Y sigue:

-El día se me arruinó, la nube negra que amenaza el asado está ahí,  a punto de hacer un desastre.
Creí escuchar el teléfono y no quise atender.  Miré hacia la puerta del local y me pareció que llegarían, con el anuncio tan temido... ¿le pasó algo al soldado?  ¿A mi marido?

Cuando la puerta del local se abrió hoy a la mañana yo estaba temblando, ojos llorosos, esperando lo peor...  Pero por suerte, la que entró fue Tikva.   La viejita abrió grandes los ojos, pensando que pasé un fin de semana fatal.   Me dijo  Shavúa Tov (buena semana) y  me aseguró que Ihié Beseder  ("todo va a andar bien").  Así empecé el día... ¿te parece normal?
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La descripción de algún tipo de miedo, terror, pánico o fobia inexplicable a veces resulta MUY difícil.  ¿Quién aporta al blog alguna narración donde el protagonista sea... el miedo?   

17 abr. 2014

Tip 36: Climas

Mientras Violeta me pintaba las uñas de un dudoso color que -según ella- era el último grito de la moda primaveral, comentó con incredulidad:

-A partir de ahora y durante SEIS  MESES, no va a caer una sola gota de lluvia.

-Este es un país con alma y ritmo de desierto... -completé,  satisfecha por la metáfora que encontré para definir el fenómeno del clima en Israel.   En cambio,  el espíritu absolutamente literal de Violeta, gruñó:
-¿Qué querés decir con eso?

-Que la mitad de las personas acá, por ejemplo, ni siquiera se molesta en salir a la calle cuando llueve... 

-¡Es  cierto!  -coincidió mi manicura-.  Y agregó, con verdadero desconcierto  rioplatense:  -Hace cosa de un mes, por una lluviecita mínima que apareció sin mucho aviso,  cinco clientas me cancelaron el turno, de siete que fijé...  ¡Y sólo cayeron cuatro gotas!   ¿Que harían si las sorprende una tormenta cada dos por tres, como en Buenos Aires?  

-Ni lo menciones, Violeta...  ¡Cómo extraño las noches de tormenta!

Mi  afirmación quedó flotando en el aire.  Violeta sonrió, se mordió el labio inferior, asintió con complicidad y su mirada quedó suspendida en el horizonte de noches memorables iluminadas por rayos y centellas,  al arrullo de truenos lejanos.
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La lluvia, es un tema sumamente inspirador tanto en literatura como en el cine.   ¿Cuántas películas de suspenso, cuentos y escenas inolvidables, transcurren bajo una llovizna pertinaz o un diluvio de noche de terror?  Recuerdo -entre otros-  el comienzo del cuento  "El pasajero"  de Manuel Mujica Láinez: "Esto sucedió un 31 de diciembre, aquél 31 de diciembre lluvioso y triste que usted recuerda, hace cinco años, el día de su enojo"

A ver autores... ¿quien se "despide" de la lluvia -esa bendición para Israel- hasta el mes de octubre, relatando un cuento muy breve, o un recuerdo o un poema o una reflexión, que la tenga como protagonista? 

13 abr. 2014

Tip 35: El timing como tema

Esta vez, el que contaba la historia era un hombre.  Si, había hombres que visitaban la manicuría de Violeta, se hacìan un tratamiento de pedicuría o le pedían que les lime las uñas de las manos.  Era extraño verlos allí, yo tenía la sensación que desentonaban en ese ámbito adornado con esmaltes y pinzas de depilar. Sentía que cortaban la intimidad sencilla que procura la complicidad de género , pero en fin, allí estaba él, un cliente solterón pulcro bastante agraciado de unos 50 años, contando un desencuentro que se le antojaba advenedizo y fatídico.

-Cuando saco el perro a la mañana, antes de ir al trabajo, a veces tengo la suerte de encontrarme con una vecina que lleva del brazo a un mogólico- confió, mientras ponía sus pies en una palangana pequeña y se arremangaba los pantalones.

-Una persona con síndrome de Down, querrás decir- lo corrigió Violeta (lo que me gusta de mi manicura, es que no deja pasar ninguna expresión, aunque sea ingenua y bien intencionada, que sugiera una leve connotación despectiva)

-Si, si, tenés razón -se apuró a describir-:  es un muchacho grandote de cara redonda, ojos achinados y edad indefinida.  No tengo idea si tiene 15 años y es el hijo de esa vecina o si tiene 40 y es tal vez su hermano.  Sea quien fuese, ella lo trata con especial dulzura y cariño.  No existió rey en la historia que reciba una atención tan dedicada.

Violeta y yo sonreímos.  Me gustó la hipérbole que utilizó el cliente, pero no dije nada para no cortar el hilo de la historia.

-Aparecen de repente  -continuó-  y nunca pude descubrir de qué edificio salen.  Caminan despacio, tomados del brazo por mi calle angosta, saludando a los gatos de barrio y elogiando los malvones, hasta llegar a un taxi que espera al mogó...  al muchacho  -se corrigió rápido- puntualmente a las 7.15, todos los días en la esquina de la avenida.   
Me gusta encontrarlos por la mañana:  el día que los veo me siento bien predispuesto y empiezo la jornada feliz, por eso, hacía malabares para sacar el perro justo a las 7.15,  buscando la oportunidad de hablar con la dulce vecina, pero nunca pasamos de un cordial "shalom" o una sonrisa protocolar.
Ayer, me acerqué mucho a ellos y mientras mi perro husmeaba cerca de unos tachos de basura, escuché con sorpresa y desagrado que ella le decía al taxista:  "Mañana lo llevás por última vez. Nos mudamos al Sur, cerca de un Instituto excelente donde podrá desarrollar al máximo sus capacidades..." 

Me quedé paralizado.   Parece que mentalmente, yo me había armado todo un futuro con ella y había imaginado completar mi rompecabezas interno ¡por fin! con esas dos piezas:  la mujer y el sujeto ése con síndrome de Down.  


Entonces... segundos después del shock, registré  que no todo estaba perdido.  Intuí que ella habló demasiado fuerte al taxista  ¿tal vez a propósito? ¿para que yo me diera por enterado?  Mañana -pensé-  (por hoy) a las 7 horas 15 minutos, cuando el taxi buscara al mogólico por última vez (miró a Violeta como disculpándose)  yo abordaría a mi vecina.  Preguntaria su nombre, averiguaría la vida que le había imaginado, le diría que me gusta el Sur de este país mucho mas que el centro, que amo la Aravá y los kibutzim plagados de florcitas rojas y amarillas en primavera ¡Pensé decirle tantas cosas!

El hombre en este punto hizo una pausa y clavó sus ojos en el agua turbia de la palangana, como buscando allí una respuesta. Violeta y yo lo miramos interrogantes, temiendo que por alguna razón, no fuera a continuar.  De golpe, soltó el final casi escupiéndolo.

-Pero mi despertador no sonó.  Misteriosa y burlonamente, por primera vez en años ¡no sonó! 
Me vestí a las apuradas y corrí a la oficina, donde mi retraso causaría una serie de estragos vulgares, irrelevantes comparados con la magnitud de haber perdido la oportunidad... de conectar al posible amor de mi vida.
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A ver, autores... las oportunidades, siempre están relacionadas con un "buen timing" para no dejarlas pasar y poder aprovecharlas.   ¿Quién aporta alguna buena historia relacionada con una magnífica oportunidad... perdida? 

9 abr. 2014

Tip 34: Despecho o "Palabras que esconden temazos"

Qué palabrita... ¿no?   Sólo escucharla y el corazón se frunce, la mente imagina una serie de desengaños y la razón se estremece.

"Despecho", es el título del cuento que Vera Luna eligió para leer en el Primer Encuentro de Lectura de trabajos propios, de los Talleres de Escritura Creativa del Instituto Cervantes de Tel Aviv  (fotos)


¡Gracias por haber participado!
El cuento -narrado con cómico patetismo y absoluta pericia- fue favorecido por el VOTO del PUBLICO presente y por eso, tengo el agrado y el placer de publicarlo en este espacio de creación literaria a partir de anécdotas de la vida cotidiana.   ¡Felicitaciones a Vera!

DESPECHO
por Vera Luna
Nos encontramos las dos parejas en las escaleras del restaurante.  El aire se paralizó. Mi mente volaba, corría, se estampaba contra las paredes sin salida... ¿Qué hago ahora? ¿Qué hago?

El apretó a su acompañante contra la cintura y yo, por el contrario, le solté violentamente la mano al mío. Mis sienes latían enloquecidas mientras el corazón galopaba huyendo de mi cuerpo, lejos de aquel momento fatídico donde la casualidad más negra nos puso a los dos frente a frente después de tanto tiempo.

El azar era injusto conmigo. Me puso a mí debajo de la escalera:  nunca es lo mismo mirar hacia arriba. Desde el peldaño superior, él me vería más pequeña y suplicante, como mirando a un santo.

Ellos se iban y para mi empezaba una noche terminada de antemano. Tendría que hablar aunque quisiera callarme.  Tendría que comer, a pesar de mis ganas incontenibles de vomitar.
Ellos se iban... ¿A dónde? Tuve miedo que mis pensamientos tuvieran voz.

Presenté a mi pareja como quien informa de una medicina que no hace ni estragos ni milagros, un paliativo para el aburrimiento. El en cambio, volteó hacia ella, la apretó tan fuerte contra su pecho que sus rostros se rozaron, se miraron un siglo y mientras tanto el mundo se detuvo bajo mis pies... hasta que pronunció su nombre: -Renata- dijo- y no hizo falta nada más. Sin títulos. Con solo evocar su nombre  la desnudó, la besó, se arrancó la camisa, la tomó de la mano y echaron a correr  sin ropas ni vergüenza, exhibiendo su amor recién estrenado.

Ella se dirigió a mí entornando los ojos como si intentara recordar algo que le escapaba de la memoria:   -Ah! ¿Entonces tú eres... Ana?-
Sentí que lo vió todo, hasta mis más intimas miserias. Me sentí transparente y frágil como el cristal, ínfima, muerta de miedo y con unas ganas locas de escapar del juicio que encerraba su sonrisa condescendiente.
No me atreví a parpadear. Mis ojos eran vasos repletos de agua colgados de mis pestañas. Temí que al menor movimiento se desataran las lágrimas sin poder detenerlas. Las sostuve, inmóvil, en un acto de malabarismo.
Dos minutos duró el encuentro. Me dio tiempo de morir y de querer matar...
La escuché murmurarle al oído mientras bajaban  -La verdad es que me la imaginaba de otra manera...-
También, me sobró el tiempo para desear no haber nacido.
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A ver, autores... según el diccionario de la Real Academia Española, "despecho" es el resentimiento causado por haber sufrido un desengaño.  ¡Qué temazo para la literatura!  ¿Quién cuenta otra historia de despecho, donde -emulando el final de Vera Luna- "sobre el tiempo para morir, querer matar y desear no haber nacido"?

8 mar. 2014

Cafecito y buenos cuentos

Se viene el evento del año de los Talleres Nivel 2:   Tarde de Lectura y Café en el Instituto Cervantes de Tel Aviv.

¿Cuándo?  El jueves 3 de abril de 2014 a las 18.30 hs.

Bases para participar:

-El Departamento de Cultura del Instituto Cervantes de Tel Aviv invita a todos aquellos escritores que hayan participado en algún Taller Nivel 2 de Escritura Creativa, a elegir "su mejor cuento" y leerlo públicamente en este encuentro.

-El cuento, debe haber sido escrito en base a alguna de las consignas del Taller

-Cada escritor podrá leer un solo cuento.

-El encuentro estará abierto al público en general

-Si bien el evento NO ES competitivo, habrá un "voto del público" y por consiguiente, un presente para el autor del cuento mas votado.

-La inscripción será GRATUITA y por MAIL, enviando el nombre del autor y el cuento elegido a la docente Andrea Bauab, antes del día 20 de marzo.  

-La extensión de los cuentos, no podrá superar las 600 palabras

-A posteriori del encuentro, se realizará una publicación con los cuentos leídos en la Primera Tarde de Lectura de Trabajos Propios en el Instituto Cervantes de Tel Aviv.

-Cualquier duda, consulten por esta vía, haciendo click en comentarios

Hasta entonces, queridos autores!

8 feb. 2014

Tip 33: Ideas Universales

Cuando entré a la manicuría, una clienta que ostentaba un cuello ortopédico como si fuera el trofeo de una batalla ganada,  narraba la historia del accidente que atravesó con tanta vehemencia, que ni Violeta ni otras dos mujeres que aguardaban su turno, se percataron de mi llegada.

Los detalles del hecho eran desorbitantes:  una moto la había atropellado y en el impacto, se había quebrado la segunda y la tercera vertebra cervical.

"El hueso -explicó aún azorada- aplastó la médula hasta casi romperla y por eso durante dos horas, no pude mover en absoluto ni las piernas ni los brazos. ¡Como si estuvieran muertos! -enfatizó-.

Tirada en el asfalto, mientras aguardaba conciente la llegada de la ambulancia y decenas de personas se agrupaban a mi alrededor -continuó su relato conmovedor- una mosca se paró en mi rostro.  Hice el gesto autómatico de espantarla  -explicó aún con horror en su mirada- y ahí noté que no podía mover los brazos... ni las piernas.  Miré el cielo y pensé: "me ropí el cuello y mi médula espinal se cortó a la altura de la nuca:  cuadriplegia con incontinencia, eso me depara el futuro.  Y una lágrima se deslizó por mi mejilla".
-¡Imalé!
-¡Oi Vavoi!
-¡Elohim!
La pausa que tomó la clienta para respirar, dio lugar a las exclamaciones angustiosas de las presentes y mías, que aproveché esos instantes para decir en un susurro "shalom", dejar la cartera y acomodarme rápidamente para escuchar el final de la historia.  Violeta utilizó ese respirillo para mover hacia un costado a quien ya le había pintado las uñas, e indicar con un gesto apurado a la siguiente clienta que se ubique en el banquillo frente a ella.  Apenas finalizó la rotación, se generó un silencio expectante y todas las miradas se dirigieron de nuevo hacia la mujer del cuello ortopédico.

Me operó una especie de cirujano-mago-artista, que reconstruyó las vertebras que estaban fracturadas en decenas de pedacitos.  Quitando una enorme astilla que parecía que había atravesado la médula... comprobó con sorpresa y con alegría genuina, un verdadero milagro:  el pedazo de hueso la había aplastado, pero no la había seccionado.  Al quitarlo, con absoluta precisión de relojero... -la voz de la clienta tembló y apretó las comisuras de los labios para no romper a llorar en medio de la manicuría- el nervio elástico tomó de a poco su posición habitual.  Algo o alguien frenó la astilla un milímetro ANTES del daño irreparable.

-¡Baruj Hashem!
-¡Gracias a Dios!
-Qué desgracia con suerte...

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El episodio me persiguió durante varios días.  Quiero entender y no puedo: ¿quién digita esos "casi" que cambian, o no, la vida de las personas?
  
Mi hijo mira la final de fútbol de la copa europea y grita eufórico: "vení a ver mamá, definen por penales y van 3 a 2".  Pienso en el jugador que está por patear la pelota, cargando la mirada de medio planeta en su espalda. Mi hijo anuncia, creando tensión dramática como si no hubiera: "si mete el gol ganan, mamá, todo Europa va a hablar de él".  Patea un bombazo certero.  No, no tanto... ¡travesaño!  Por medio centímetro, la pelota no entró.  El grito de euforia se congela en miles de gargantas.  El jugador que podía salir  de la cancha victorioso como un César, se va vapuleado.  El comentarista deportivo lo define como "cero a la izquierda".  La diferencia entre la gloria y la nada es de medio centímetro.  "Casi". 
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A ver autores... ¿quién hace click en comentarios y cuenta una historia con este temazo de la literatura universal, donde el protagonismo se lo lleve la palabra "casi"?

12 ene. 2014

Tip 32: Encontrando Musas

-A veces me pregunto si la vida... me regalará una nueva historia de amor.

La frase resonó fuerte en el ámbito pequeño y prolijo de la manicuría de Violeta, ese jueves a la tarde.  El local, estaba bastante poblado por un grupo de media docena de mujeres de variada edad, que esperaban su turno para empezar acicaladas y un poco mas bellas el fin de semana.

Resonó fuerte y quedó picando.  Se coló en el hueco de varias conversaciones simultáneas que de pronto se silenciaron, como suele suceder a veces en las reuniones donde se conversa en grupitos aislados y de pronto, parece que un director de orquesta oculto calla a todos en el mismo instante y se escucha muy clara, sonoramente, el comentario de alguien que enseguida se sonroja y trata de volver al anonimato del momento anterior.

Violeta, yo y cinco pares adicionales de ojos curiosos, buscamos con la mirada a la autora de ese cuestionamiento tan verdadero y sentido, de ese deseo cubierto con el signo de pregunta de un destino, que cortó como un sable el cotorreo que fluye como un manantial en cualquier centro de belleza femenino.

Y cuando nuestros ojos se toparon con la elegante autora de esas palabras y nuestras comisuras de los labios se estiraban en involuntarios gestos de asombro, la ancianisima señora repitió, con picardía, por si quedaba alguna duda:
-¿Qué?  A  los 87 años de edad... ¿no se puede esperar que la vida nos sorprenda con una nueva historia de amor?

Yo miré a la octogenaria como a un ángel caído del cielo y salí de la manicuría casi volando, sin esperar mi turno.  Hacía días tenía la sensación de que una nueva obra, película o novela se estaba gestando en mi interior y me preguntaba de qué forma comenzaría, qué formato tendría, cual sería la imagen, o el sonido, o la acción, o el retazo de vida que actuaría como disparador de la catarata  inspiradora.  
La frase de la octogenaria había resultado perfecta:  musicalmente, filosóficamente y representaba además una esperanza muy universal, el deseo siempre latente de volver a sentir esos arrebatos, esa risa loca, esa mezcla de sensación todopoderosa que es el amor.  
Subí los tres pisos de escaleras de dos en dos y esa noche pedí comida hecha para todos.  
Abrí la "laptop" como si fuera el cofre de un tesoro y con sumo cuidado, con respeto y yemas temblorosas tecleé el título de mi primer novela:  "La última historia de amor".

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Y ustedes, autores... recuerdan alguna  imagen, persona, pregunta, gesto, suceso, recuerdo, foto, escena, paisaje, animal, vacación, vivienda o comentario... que les haya sido sumamente inspirador?  ¿Quién hace "click" en comentarios y lo comparte?

1 ene. 2014

Tip 31: Inspiración

Entré a la manicuría del barrio eufórica y con una botella de sidra dulzona muy especial, hecha con manzanas de la Alta Galilea.

-¡Feliz año 2014 para mi querida manicura Violeta, amiga y vecina, hermana postiza en estas tierras que adoptamos por elección!   Te deseo un año lleno de... ¡inspiración!

El rostro gratamente sorprendido y feliz de Violeta se oscureció de repente y sus cejas se arquearon como preguntándome qué es lo que podría hacer ella con un año plagado de aquella dudosa virtud.

Me expliqué rápidamente:
-La inspiración es ímpetu innovador y un impulso creativo tan grande que, en general,  acarrea el éxito en lo que emprendas.  El  éxito genera mas trabajo.  El trabajo  implica dinero y el dinero... predispone maravillosamente para el amor.

Violeta me miró con desconfianza por unos instantes, en absoluto silencio. Y cuando yo ya estaba por repetir la secuencia de buenos augurios desencadenados, apeló a un tono bien práctico desprovisto de paciencia, para poner punto final al asunto y evitar empezar el año con una discusión.

-Yo te agradezco la sorpresa, la sidra y la amistad.  Pero a mi deseame "salud, dinero y amor" y eso me abarca todo lo que puedo necesitar.
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Y ustedes autores... ¿qué opinan?  ¿No sería genial un año en el que TAMBIÉN fluya naturalmente la inspiración y nos sintamos "tocados por la varita"? 
FELIZ AÑO 2014 y que siempre tengan lindas historias para contar (reales o inventadas)