26 jul. 2013

Tip 15: Matices de los Personajes

-Apurate y decidí el color de una vez! -el tono de Violeta sonó inusualmente ofuscado, pero no me molestó.  Me preocupó.

La miré interrogante e hice ademán de irme.  Era la tercera vez que me había levantado la voz.

-Dejá, vuelvo en otro momento- anuncié.   Yo vengo a la manicuría mas que nada para tener un espacio de relax,  si estás tan nerviosa...

Levantó rápido sus ojos verdes y noté que estaban húmedos.

-Disculpame... quedate, por favor -casi rogó-  Estoy sobrepasada.

Volví a sentarme, despacio.  Elegí un esmalte de color gris, opaco, porque se me contagió su ánimo lejano al  púrpura o a los rosados infantiles.  Y esperé la confesión.

En general, Violeta escuchaba a sus clientas mientras les hacía las manos, levantando la vista de su trabajo una o dos veces en el lapso de 30 minutos que duraba la sesión e intercalando comentarios adecuados, atinados, desde su propia experiencia de vida.

Pero esta vez, ella contó:  sus palabras fluyeron como una catarsis.

-Mi mamá está grande... vendimos su casa y va a entrar a un Hogar de Ancianos, pero solo habrá lugar allí dentro de unos meses.  En tanto, vino a vivir con nosotros y...

Su pulsó tembló.  El esmalte gris manchó parte de la yema de mi anular.  Violeta tomó enseguida el frasquito de acetona y lo sacudió con fuerza. Mojó un algodón que se empapó demasiado y  chorreó. Ese pequeño inconveniente hizo que sus ojos se humedecieran de vuelta y detonó la estampida de palabras:

-No puedo más.  Me siento exigida, observada... es decir -aclaró en seguida- quiero muchísimo a mi madre, pero esta convivencia me está matando, no puedo lidiar con sus pequeñas mañas, ni con sus quisquillocidades, ni con sus rituales que para mi no tienen sentido, ni escuchar la lista de los remedios que toma, ni sus chancletas chillonas, ni ir limpiando las miguitas que deja por todos lados porque NO VE, ni repetir en voz alta cinco veces las frases porque NO ESCUCHA... (pausa, busca la expresión casi con desesperación)   Está destrozando mi nido de paz con Marcos... (me mira fijo de pronto)... ¡me odio por sentir que deseo que se vaya ¿entendés?! ¡Amanezco pensando si murió algún viejo para que le dejen lugar en el Hogar y salga de mi casa!...  ¿Soy una mala persona yo, te parece?

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De las ambiguedades y matices grises de los seres humanos, se alimenta el escritor.

La tarea difícil, el desafío, es intentar describir los instantes de duda de un personaje, su toque de incorrección, las flaquezas, el momento en que pone en juego sus certezas, se confunde, quiere tirar su vida por la borda y tal vez empezar de nuevo.   

Si el escritor se mete de nariz, profundiza dentro de esas sutilezas que lo enfrentan a veces
-con duda y culpas como Violeta- a sus pilares morales, de allí surgirá el CONFLICTO, motor de la historia.

A ver, autores... ¿quién ilustra con algún ejemplo haciendo "click" en comentarios?