8 jul. 2014

Tip 40: Pasiones

Violeta fumaba un cigarrillo en la entrada de la manicuría.  Fingiendo apuro, bajé del auto sin levantar la mirada y busqué las llaves de casa en la cartera con estudiada minuciosidad. Su voz me llegó desde atrás y atravesó mi nuca como una flecha:

-Gratis.  Si venís ahora te atiendo gratis.  

Giré ciento ochenta grados, la miré entornando los ojos y mi enojo se disipó en un instante, como cuando salimos de un tramo de niebla y divisamos por fin, otra vez, las líneas claras del camino.

-No sólo discutí con vos a causa del Mundial... -confesé al abrigo de ese espacio femenino tan íntimo que mezclaba el aroma de sahumerio con el conocido olor a acetona y esmaltes-. Violeta levantó la vista de mis uñas, irguió la espalda y clavó su mirada verde aceituna directo en mis ojos, intrigada.

-El domingo hubo una reunión de consorcio- proseguí.  Y todo empezó, cuando una vecina amarga levantó la mano y pidió incluir el tema "Ruidos Molestos" en el orden del día.  Vi con horror como la ronda de vecinos asentía lenta y acusadoramente, dirigiendo sus miradas hacia mí... hasta que uno abrió la boca y desató la catarata de quejas.
-¡Hay momentos en que todo el edificio tiembla! 
-¿Por qué gritan de pronto, como desaforados?
-¡Parecen una tribu de indígenas!
-Hay noches enteras en  las que mi mujer no puede dormir...
-Esta semana golpearon las paredes y se escucharon incluso alaridos
-Estamos preocupados -resumió un señor que hasta entonces me había parecido el único vecino coherente-
Y soltó la pregunta que toda esa chusma quería formular:  -¿Está pasando algo en el seno familiar...?

Sonreí y los miré con picardía, como si fuera obvio:
-Es por el Mundial... -empecé a decir- buscando consenso, suspiros de alivio o comprensión inmediata.  Pero me encontré con miradas de acero.  Entonces, me esforcé por ser mas explícita y dejé hablar a mi corazón:

-Los alaridos surgen irrefrenables de las gargantas durante las definiciones por penales... no importa de qué país... un momento así hace vibrar una montaña.  Los golpes en las paredes fueron cuando Costa Rica le perdió a Holanda después de dejar el alma! en la cancha  ¿cómo no patalear de bronca junto a esos hermanos latinos?  El llanto fue porque ¡le rompieron la espalda a Neymar!  El chico, ese indio iluminado, el semidiós brasuca... ¡no podrá jugar la semifinal! Las lágrimas mojaron todo Brasil como una inmensa catarata... ¿como frenarlas?
Y cuando el edificio tembló... (ahí tembló también mi voz)  cuando la Tierra se abrió y de ella surgió un pedestal con la figura de Messi elevándose desde las entrañas de la gloria... ¡fue por ese gol mágico en el minuto 91 que le dió la victoria a Argentina!  ¿Se puede silenciar la FELICIDAD pura? 

Violeta meneó la cabeza divertida, incrédula.
-¿Así les hablaste?  ¿Y cómo reaccionaron?

-No te imaginás:  demudados.  Sus comisuras de los labios estaban fijas en un rictus amargo y mi espontánea alocución no generó ninguna empatía, por el contrario: noté que los vecinos retrocedían casi imperceptiblemente un pasito hacia atrás, agrandando la rueda, como si yo fuera una insana de la que se quieren alejar.  Finalicé disculpándome suavemente, con un hilo de voz:  -Mañana a las once de la noche, Argentina juega la semifinal contra Holanda...  

Sonó como una amenaza.  Y el responsable del consorcio disparó en palabras lo que pensaban todos los demás:   

-Después de las once de la noche está prohibido HACER RUIDO.  Te vas a encontrar con la policía.

Los miré como a insectos.  Pensé explicarles que los polícias del móvil que recorre el barrio, conversan conmigo de fútbol cada mañana con la misma pasión y que apostaron cinco sueldos a que Argentina llegue a la final. Pero desistí:  las pasiones no se explican, Violeta:  se viven con el alma, el sexo, la garganta y el corazón.  O no se viven.

Mi manicura observó satisfecha mis uñas recién arregladitas y relucientes.  Y antes de darles la pintadita final, preguntó con su estilo práctico y realista, ese que tanto la diferencia de mí:  -Y mañana... ¿la Semifinal?  ¿Te vas a arriesgar a que te jodan en medio del...

-NO, está decidido.  La veremos en las pantallas gigantes de la playa. 
Y el próximo Mundial, te lo firmo:  o me mudo de edificio, o viajo a verlo a la Argentina...
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Queridos autores:  en una sociedad, una familia, un grupo de amigos o una pareja, las pasiones pueden ser contagiosas... o tornarse un fastidio.  Quién aporta al blog un pequeño episodio donde el protagonista sea... UNA PASIÓN?