9 nov. 2014

Tip 46: "In medias res"

Yo esperaba mi turno sin apuro, conversando animadamente con una psicóloga que estaba haciendo un doctorado en sociología, cuando se desató el escándalo en la manicuría.

Una mujer -a la que Violeta le estaba terminando de pintar las uñas- vio que otra clienta ingresaba al local y al reconocerla, los ojos se le saltaron de las órbitas y se le echó encima como poseída por el diablo, con salto felino y chillidos de papagayo herido.

En su atorado trayecto, desparramó esmaltes y acetona por doquier, se atascó con mi pierna echando al piso los anteojos de la psicóloga, tropezó peligrosamente con la palanganita de pedicuría y ahí nomás, las dos clientas se enredaron en una pelea con arañazos y arrancones de pelo, sin que ninguna de las tres espectadoras involuntarias (Violeta, la psicóloga y yo) entendiera qué estaba pasando ni cómo detener la batahola.

Para ayudar a mi consternada manicura -que quedó paralizada ante la vista de frasquitos y alicates que volaban por los aires- yo intervine elevando la voz e instándolas a continuar la reyerta fuera del local. Así, logré empujarlas hasta la vereda, donde la atacada empezó a correr, la otra la persiguió y las perdimos de vista cuando dieron vuelta la esquina.

Nos pusimos a ordenar la manicuría con signos de pregunta en la mirada y curiosidad de barrio chico.
-¿La conocés?  -le pregunté a Violeta.
Mi manicura negó con la cabeza y se encogió de hombros.
-Ni a ésta ni a la otra,  Es la primera vez que las veo en mi vida.
-Ya va a volver -observé-.  Dejó acá su cartera y el celular.

Efectivamente. Un momento después, la primera mujer llegó con el maquillage corrido por lágrimas de bronca y -demás está decir- las uñas recién pintadas todas estropeadas.  Se sentó en el banquito que había ocupado hasta que una fiera le brotó de las entrañas y mirándonos con infinita pena, se sintió obligada a esbozar una explicación:

-No vine a esta manicuría al azahar.  En esta cuadra se mudaron mi ex-esposo con su amante y... a esta hora aproximadamente, ella vuelve del trabajo- confesó con labio tembloroso y enjugándose los ojos-.  En realidad, la estaba esperando.  Pero se me escapó... -dijo frustrada-  ¡Qué rabia!   Justo entró a tu manicuría y se me escapó... -repitió-.

Violeta apeló a su tono práctico de mujer que transitó varias vidas y sentenció:
-Si un marido se quiere ir, hay que dejarlo ir.  Y al que tendrías que encarar es a él, no a la chiruza que se les cruzó en la vida.  Acto seguido, insinuó el único tipo de consuelo que podía ofrecer y se dispuso a arreglarle de nuevo la pintura corrida de las uñas, sin cobrarle ni un peso de más.

Un silencio denso y algo incómodo -solo interrumpido por los suspiros de congoja de la protagonista- invadió como una sombra la manicuría.  De pronto, la psicóloga con la que yo estuve hablando, se envalentonó y disparó un comentario que atravesó con el impacto de un rayo el aire enrarecido del local:
-Señora, no sé si ésto la consolará pero... el tema que elegí para la tesis de mi doctorado, es que el matrimonio no funciona mas.  Es un negocio, un acuerdo de conveniencias, una sociedad en la que dos quedan atados de por vida porque compraron una casa juntos y trajeron retoños al mundo. Pero cuántos, verdaderamente cuántos siguen juntos... porque lo desean?  No funciona más, señora, y...
-A mi me funcionaba de maravillas- interrumpió la mujer... y prorrumpió en llanto otra vez-. No saben qué historia de amor la nuestra, de película.  ¿Quieren escucharla?  El me salvó la vida varias veces y yo a él... ¡Eramos felices hasta que apareció esa cochina!  -y se preguntó a si misma-  ¿Quién me rescatará ahora, cada vez que esté en peligro?

La pregunta quedó flotando lastimosamente en el aire y la mujer, en forma involuntaria, al agarrar un tissue-  estropeó de nuevo el esmalte fresco de las uñas.  Eso la compungió aún mas y la llenó de furia.   -Si es necesario -profirió- ¡vendré aquí cada tarde a esperarla!

Violeta abrió grandes los ojos, nos miró como pidiendo consentimiento y acotó:
-¿Sabés qué?  Hoy no te cobro el servicio y -con el permiso de mis otras clientas, mientras nos contás tu historia de amor- te voy a pintar las uñas por tercera vez.
Pero esperala en la vereda.  Adentro de mi local... NUNCA MÁS.
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A veces, algún escándalo a gritos en el vecindario, una pelea entre amantes, un disturbio entre automovilistas o la revelacón de un desengaño amoroso, resultan disparadores  suficientemente atractivos como para interesar al lector y generarle el deseo de saber mas sobre los personajes. ¿Qué pasó? ¿Por qué llegaron a esa situación de violencia?  Ese comienzo furibundo "in medias res" (en el medio del problema)  suele ser efectivo y atrapa.  A partir de ahí... arranca la historia, vamos hacia atrás en el tiempo y contamos como se llegó a ese punto de disturbio y dolor.
A ver autores... ¿Quén aporta al blog una breve historia en la que el disparador, sea un escándalo a grito pelado?  ¿O un ejemplo de película o novela que comience así?

7 comentarios:

  1. El preso numero nueve

    El preso numero nueve ya lo van a confesar
    esta encerrado en la celda con el cura del penal
    y antes del amanecer la vida le han de quitar
    porque mató a su mujer y a un amigo desleal
    Dice asi al confesar:
    los maté, si señor
    y si vuelvo a nacer
    los volveré a matar
    Padre no me arrepiento
    ni me da miedo la eternidad
    yo sé que allí en el cielo
    el ser supremo nos juzgará
    voy a seguir sus pasos
    voy a buscarlos al mas alla.
    El preso numero nueve era un hombre muy cabal
    iba en la noche del pueblo muy contento en su jacal
    pero al mirar a su amor en los brazos de su rival
    ardió en su pecho el rencor y no se pudo aguantar
    al sonar el clarin se formó el pelotón
    iban al paredón, solo alcanzó a decir:
    Padre no me arrepiento ni me da miedo la eternidad
    yo sé que allí en el cielo el ser supremo nos juzgará
    voy a seguir sus pasos, voy a buscarlos al mas alla.

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    Respuestas
    1. Rberto Cantoral García es el autor de la hermosa canción del preso número nueve.A pesar de ser muy conocida y no se pensará que es tuya se debe citar el nombre del autor.

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    2. no logre el autor. a penas la poesia
      Zeev

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  2. ¿Gafas o “gaffes”?

    -¡Ramonaaa!
    -¿Y ahora que, Gervasio?
    -¿Viste mis gafas? ¡Seguro que las desgraciadas tienen patitas!
    - ¡Tus gafas no las vi, pero tus “gaffes” las veo a menudo!

    -¡No me jodas, Ramona, me tengo que afeitar y no veo ni la punta de la nariz!
    -¡También con semejante narigón!. Me parece que las dejaste arriba del televisor.
    -¡Gracias querida! ¿Que sería mi vida sin ti?
    -¡La tuya no sé, pero la mía algo cercano al paraíso!
    Gervasio, se terminó de afeitar, salió con la cara media enjabonada y apoyó sus lentes en una estantería al lado de la puerta del baño.
    Entró nuevamente y se duchó.
    Unos minutos después sonó la campanilla de la puerta de entrada.
    -¡Gervasiooo! ¡Por favor atendé, que se me corta la crema!
    -¡Voy, Ramona¡ Dijo el marido saliendo del cuarto de baño en camiseta y envuelto con un toallón de cintura para abajo.
    Abrió, era el cartero que le entregó una carta certificada y le pidió que firmara el recibo.
    -¡Ramonaaa!!
    -¿Otra vez, y ahora… Gervasio?
    -¿Viste mis “quevedos”? le respondió.
    -¡Me parece que ni siquiera son “queveuno”, cabeza de chorlito, piensa un poco, hombre!- Ramona le contestó socarronamente sin dejar de batir la crema.
    Gervasio, medio ciego, tomó el recibo, lo apoyó sobre el marco de la puerta y firmó como pudo donde el cartero le indicó con el dedo.
    Cerró la puerta, apartó el sobre a más de medio metro y leyó con gran esfuerzo el nombre del destinatario de la carta. Estaba escrita Ramona con letras grandes en una cuidadosa caligrafía. Se puso pálido, el sobre cayó de sus manos.
    Pensó: “Mi mujer nunca recibe cartas”.
    La adrenalina le hizo recordar que se había sacado los lentes antes de bañarse para que no se empañen con el vapor de la ducha y que los había apoyado en el estante al lado del baño. Corrió hasta ahi, los tomó, se los puso apresuradamente y comenzó a leer la carta.
    " Ramona, paixón da miña vida:
    ¡Desde aquel dia en que la providencia cruzó nuestros caminos no veo la hora de volver a verte, para volver a abrazarte y comerte a besos!
    Seu,
    Manolo el portero do edificio de enfrente"
    - ¡Miserable, cuarenta años de matrimonio y me engañas con el portero! Gritó y salió corriendo en dirección a la cocina vestido solo con la camiseta. El toallón se le había caído en medio del ataque de histeria.
    Ramona sin parar de batir, no fuera que se le cortase la crema chantillí, lo miró con los ojos grandes como huevos diciéndole.
    -¿Y ahora de que se trata Gervasio? ¡Y a ver si te tapas el culo, no sea que se resfríe y comience a estornudar!
    El marido sacó un gran cuchillo de cocina mientras le gritaba.
    -¿ Que te mato infiel!
    Ramona no perdiendo la tranquilidad, batiendo su chantillí, le preguntó
    -¿A quien está dirigida la carta?
    -¡A vos, desgraciada! Le respondio acercándose amenazadoramente con el cuchillo.
    -¿ Y tenías puesto las”gafas”? . Lo paró con el batidor de mano
    -¡Estee...no...! Le respondió dudando.
    -¡Anda, trae el sobre y leélo con los “quevedos”. Le ordenó Ramona.
    Gervasio se enrrolló la toalla otra vez y lo fue a buscar dejando el cuchillo sobre la mesa.
    Volvió leyendo en vos alta:
    - ¡Ramona!- leyó con seguridad y prosiguió - no hay apellido... mas abajo en letras mas pequeñas: Calle Camelias 254 –ahí se detuvo empalideciendo otra ves y siguió-” para mi amor” del cuarto B...
    -¿ Y donde vivimos Rey de las “gaffes” ,? le respondió la mujer apuntandole la nariz con el batidor de alambre.
    -¡Camelias 254, Segundo A...!- le respondió constrangido. Quedó unos segundos en silencio, luego le pidió con voz melosa - ¿Ramoncita...cielo... me perdonás?
    Daniel Kritz, 12 de mayo de 2013

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  3. La casada infiel

    Agromare es un pequeño pueblo de pescadores de Sicilia donde los sucesos cotidianos se repiten en una rutina que no merece comentarios. Sólo cuando sucede algo fuera de de lo habitual el hecho se amplifica y se comenta de casa en casa , de barca en barca creando una red de modificaciones que con el tiempo se convierte en una leyenda del lugar. Así sucedio con el escándalo que hacía ochenta años sacudió la inercia del pueblito, como si el Etna cercano hubiera entrado en erupción.
    Rosina era hija única. Los padres la cuidaban como a una joya y la joven creció sana y bella . Un pariente del padre que había emigrado a Sud América hacía varios años, recordaba a la bella Rosina y le propuso a su compadre de concertar una boda con su hijo mayor.. La riqueza del pariente sudamericano comparada con la pobreza en la que vivía en Sicilia, fue la razón que poco a poco demolió la resistencia de Rosina. Un intercambio de fotos, de documentos, de regalos, de dinero hizo que todo estuviera listo para la boda por poder que se realizaría en Catania .
    El sustituto del novio sería el hijo de un amigo de la familia que estaba por regresar a la Argentina y que también estuvo dispuesto en acompañar a Rosina en el largo viaje en barco.
    El día del casamiento, Rosina resplandecía , ella y el joven estaban emocionados como si de su propia boda se tratara. En el almuerzo familiar los jóvenes comenzaron a entrecambiar sonrisas amistosas y miradas de complicidad. Dos días después la joven se despidió en lágrimas de sus padres y partió para su nueva vida acompañada por el joven…

    Sucedió lo que tenía que suceder.

    A los seis meses Rosina, exhausta y pálida, volvió a Agromare ostentando un vientre elocuente.…
    Nadie supo qué pasó en Buenos Aires. el hecho despertó la imaginación del pueblo; se tejieron suposiciones, se tramaron intrigas , hasta se dijo que el joven acompañante había muerto “accidentalmente.

    En el pueblo comenzaron a llamarla” la casada infiel”
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    *La casada infiel poesía de Federico García Lorca.

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  4. El que no estaba aún en la plaza boquiabierto o paralizado es porque se estaba movilizando hacia ella atraído por una fuerza superior, como sonámbulo.
    Bajo el sol implacable del mediodía, desnuda como Dios la trajo al mundo, se herguía la maestra del pueblo, de pie sobre la cabeza del león de piedra que adornaba la fuente.
    Estaban todos tan hipnotizados por la belleza, hasta ahora oculta, de la insignificante maestrica, que nadie escuchó la sirena del coche de la policía cuando se detuvo frente al Banco.Los dos incautos oficiales quedaron a su vez petrificados uniéndose así al coro de los estupefactos. El alcalde dejó escapar un hilo de babas que fue a aterrizar en la boina de un pequeño que a duras penas sostenía su chupeta de caramelo alzada, lo cual provocó la felicidad absoluta del can que relamía parsimoniosamente el dulce aprovechando la distracción de todos...y una infinidad de globos desparramaron sus colores en el cielo mientras el vendedor seguía con su mano levantara y cerrada como si aún los sostuviera.
    Tampoco se rompió el hechizo cuando la moto irrumpió en la plaza con su ruido infernal,ni cuando la maestra se montó en ella a horcajadas abrazándose a la espalda del conductor,ni el polvo que levantaron al marcharse...nada logró cerrar las bocas abiertas.
    De repente estornudó un niño y la ciega del pueblo que alimenta a las palomas gritó:
    - Salud !
    Fue tal el alboroto en la plaza , entre los llantos de los niños que se quedaron sin maestra , las beatas dándose golpes de pecho, las mujeres dándole mazo a los esposos, el cura repartiendo penitencias a los feligreses descarriados, las bocinas de los coches atascados,el aplauso de los turistas subiendo alegremente al autobús trás un espectáculo tan auténtico.
    Era tan grande el escándalo que nadie escuchó los gritos desaforados del banquero:
    - Han atracado el Banco! Han atracado el Banco !!

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